Frente a una chimenea dos seres se
contornean,
turgentes chispas de sus pieles saltan,
mientras exploran los confines de sus dermis,
fluidos candentes riegan la estancia,
gemidos cual ruido de ramas
quebrándose,
embriagador momento de ardor
condensado,
el brillo de sus ojos para una ardiente alcoba,
al son de la más bella melodía
pasional,
anhelos deseados en un volcán de
sensaciones...

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