Mientras
tomaba un café en un bar, me puse a leer el sobre de azúcar que me
había tocado, y tenía una frase que decía:
“La
humanidad, partiendo de la nada, y con su solo esfuerzo, ha llegado a
alcanzar las más altas cotas de miseria.”
Y
lo leí en el momento en el que un chaval de unos 30 y pocos años en
una mesa cercana a la mía, estaba pidiendo dinero para poder dar de
comer a sus hijos, según decía, cuestión que no veía desde hacia
mucho tiempo.
Es
verdad que puede ser engañoso el motivo por el que pidiera dinero,
ya que podría ser por cuestiones de drogas o alcohol, pero se acercó
a la mesa siguiente y un hombre ya mayor le dijo “si quieres te
pago un cafe”, pero el joven enseguida le rechazó la oferta al
responder “un café me da igual pero un bocadillo para mis hijos si
se lo cojería”.
Obviamente,
la necesidad parecía verdadera y eso me puso los pelos de punta, ya
que en los tiempos que vivimos actualmente, la miseria se ha adueñado
de un sinfín de personas, tanto la miseria de la necesidad como la
miseria por puro egoísmo, la prepotencia y el abuso del poder.
Estamos
asistiendo a una época en la que los valores morales brillan por su
ausencia, donde la corrupción se ha adueñado del propio alma, donde
se trata a las personas como parias y en el que la honradez ha
quedado en el recoldo de una chimenea.
Y
encima, la frase proviene de una persona que tantas veces hizo
reír... “Groucho Marx”, ¿Cuantas personas están dejando de
reír en los tiempos que vivimos....?
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