“¿Y
por qué debiera de ponerlos en contra?”, Se interesa el hombre.
“¿Si no es mucho preguntar?”
“Por
que quiere quedarse con ellos y así no me tiene que pasar ningún
dinero, el no los quiere, siempre ha pasado de ellos, pero le gusta
el dinero y quiere controlar todo”, es la aseveración de la señora
que no encuentra otra razón matrimonial, al fin al cabo ellos son
quienes mejor se conocen, pensaba el hombre.
“Te
juro que me da miedo pensar en lo que les podría pasar”, la
tristeza se iba apoderando de esa mujer rota por el dolor.
En
ese momento se acerca otra mujer y se interesa por ella “¿Que tal
estás?”, se interesa. “Mal, estoy de los nervios, mira ahora
estoy desahogándome una mijita con este hombre que estará harto de
escucharme y no se ni su nombre”, es la versión de ella.
“Pues
animarte hija mía, seguro que todo se soluciona” indica la otra
persona sin convencimiento aparente.
Una
vez se marcha, el hombre le comenta, una vez pensado dejar lo que
tenía pendiente para contestar: “No me aburre, la escucho y se le
sirve de algo pues mejor”, para añadir “Y mi nombre es Jose”.
“Gracias
por este rato, me hace falta contar lo que me pasa, y no quiero que
se enteren mis amigas ni mi familia”;”Ahh, y yo me llamo
Natalia.”
“Te
entiendo, aunque debieras de ir a la Policía o Asuntos Sociales para
que sepan lo que te pasa, por si acaso”, opina Jose, sin saber
realmente cual es la respuesta correcta.
“Es
que si voy al Ayuntamiento y encima le preguntan a él, va a ser
mayor problema” acierta a decir ella, dudando de su propia
respuesta.
Un
corto silencio pero intenso al mismo tiempo se apodera de ellos,
mientras apuran sus respectivos cigarros, sabedores de que las
respuestas eran incómodas al tiempo que nada acertadas; él por no
tener muchos datos con los que pensar; ella por no saber realmente
que hacer en su caso.
“Pues
deben de ayudarte” recalca, aunque al mismo tiempo piensa en la
cantidad de mujeres que mueren a manos de sus ex-parejas por que la
policía no han hecho mucho; quizás nada en algún caso. También se
incluye a algún hombre, se dice en silencio.
“Mira”,
dice José, “actualmente se dedica más vigilancia para estos casos
y supongo que alguna solución tendrá”, para añadir “Tus hijos
que opinan de todo esto”.
“Mis
hijos están todo el día nerviosos por que no saben que hacer o
decir, el padre no para de contarles que yo me voy con hombres cuando
eso es totalmente mentira, jamás le he sido infiel, y él no ha
parado de estar con mujeres desde hace años, no lo he visto nunca
pero me lo han dicho varias veces.” manifiesta Natalia.
“Pues
vaya papeleta” acierta a decir José, con el convencimiento de eso
ocurre en multitud de parejas, por desgracia.
“Me
tengo que ir Natalia, pero si quieres podemos hablar otro día”
“Gracias
por este rato José, a ver si nos vemos por favor, al menos me ayuda
charlar con alguien para desahogarme”
….
continuará
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