Estas dos últimas semanas estuve viendo cuestiones relacionadas con la Seguridad Vial en todas sus facetas y,, cuando se hablaron de los accidentes me vino el recuerdo del que tuve una Nochevieja del año 1987. Por aquel tiempo pensaba como muchos que aún hoy en día ocurre con muchísima frecuencia:
-”A mi nunca me pasa nada, yo controlo todo” -
Obviamente no ocurrió así, pues resulto que esa noche tuve que ir de Rota a San Fernando poco después de tomar las uvas en compañía de quien era mi novia en aquel momento y las carreteras eran más secundarias de las que hay ahora, sobretodo circulando alrededor de la verja de la Base Naval como se hacía en esa época.
Tambíen tuve que cruzar por El Puerto de Santa María, con un maremagnun de vehículos yendo de un lado para otro, luego por Puerto Real y finalmente por San Fernando hasta llegar a la casa de mis padres. Dada la fecha que era, podía ser normal que hubiera algún golpe o susto, pero no fue así. Yo no había bebido absolutamente nada, precisamente por que tenía que conducir.
Después de la visita de rigor había quedado con unos amigos en una discoteca de Cádiz, por lo que nos dirigimos por la autovía de San Fernando a Cádiz, buena carretera, doble carril y apta para coger los 150 km/h. fácilmente, lo cual hacía a menudo, tambíen es de reconocer, pero ese día iba a unos 80 Km/h., algún ser mitológico me estaría dando cogotazos para no pisar el acelerador en ese momento.
El caso es que poco antes de llegar a la entrada de Cádiz, con una noche cerrada totalmente cual luna inexistente, me encontré de repente en la calzada con un vehículo con las luces apagadas, por lo que intenté esquivarlo rápidamente y, justo cuando me disponía a adelantarlo, pude ver como existía otro coche en el otro carril pero más adelantado que el primero, motivo por el que cojí el freno de mano e intenté hacer un trompo por no saber que más podría existir pero, como perdí tiempo en intentar adelantar, pues no pude realizarlo totalmente y me dí con la mediana de la autovía destrozando el coche, con el agravante de haber tocado a la batería y no poder ni moverlo ni encender las luces.
Como mi novía se quejaba de la cabeza y los hombros y dado que yo apenas podía salir por mi puerta, pues intentaba sacarla a ella al mismo tiempo que salía yo pero no había acabado todo, pues a lo lejos se acercaba otro vehículo y se encontró con el mismo panorama que yo, un turismo a la derecha apagado, yo a la izquierda más atrás, también apagado y el que venía pues vió desde más lejos al de la derecha, se pasó a la izquierda, nos vió a nosotros y volvió a la derecha de tal manera que impactó totalmente con ese turismo (sigo pensando que no frenó en ningún momento y no se el por que) y aquí el momento fuerte, pues mi novia y yo pudimos ver (más yo que ella) como el golpe era tan fuerte que algunos ocupantes salieron despedidos por el parabrisas de una manera brutal.
Como es de imaginar, los gritos por doquier, mi novia con un ataque de nervios (posteriormente sabríamos que también tenía la clavícula derecha fracturada) y yo con la rodilla hinchada al haber destrozado totalmente el radiocasette y parte del cuadro con la misma. Ya fue cuando empezaron a parar vehículos del otro sentido que nos ayudaron, así como a los ocupantes de los otros vehículos y, sobretodo, parar a los que vinieran por detrás.
Ni que decir tiene que fue una clara oportunidad para no haber estado ahora mismo escibiendo y, al menos, aprendí bastante el
-”NO CONFIARSE A MANOS DE UN VOLANTE”-
Porque “Nunca pasa nada hasta que.......”
Posteriormente logré enterarme de que antes que yo hubo un accidente en el que había personas siendo atendidas en la propia calzada, y en el afán de ayudar, supongo, algunos se olvidaron de PROTEGER y AVISAR antes que AYUDAR....
No hay comentarios:
Publicar un comentario