La vida no siempre transcurre como uno lo desea, y como llevo años diciendo, la felicidad ni se crea ni se destruye, tan solo nos empeñamos en transformarla, aunque bien es verdad que algunas veces esa vida nos trae pruebas que quizás no merezcamos, y que debiéramos aprobarlas con buena nota para seguir transformando esa felicidad en un mayor sentido positivo si cabe.
Cuando una persona con treinta y pocos años, a la que le queda mucha vida para demostrar y demostrarse quien es, más cuando esa persona tiene a su alrededor personas que deben ser importantes para ella, comenzando por su familia y terminando por cualquier persona que se cruce a su alrededor, se encuentra con la desagradable noticia de que tiene un cáncer, supongo que se preguntará una y mil veces -”¿Por qué yo?” - Esa pregunta no tendrá respuesta seguramente, al menos moral, pero que le vamos a hacer, siendo positivo habrá que decir que -”si toca, toca” -. La única opción que queda es pasar el mal trago de tratarse con todos los medios que la ciencia provea y que todo salga bien.
En el caso particular que conozco, una compañera de trabajo, siempre la he visto muy positiva, sonriente, dicharachera, viviendo la vida como cualquiera de sus otros compañeros y me alegro de ver esa dicha y aparente felicidad, pues demuestra que la gran mayoría de las cosas que ocurren alrededor no tienen ninguna importancia, al fin al cabo si la vida no ha sido justa con ella por lo que le ha tocado, ella siempre ha procurado ser justa con la vida que le rodea y seguramente nadie le dijo como iba a vivirla, tan solo se ha dedicado a reír, cantar, charlar, bailar y dar lo mejor de si misma a los demás, aunque a solas tan solo se dedique a llorar, pero espero y deseo que ese llanto sea la explosión de la felicidad que vive junto a personas que la quieren y la admiran.
Recuerdo que durante un tiempo no me porte bien con esta persona por una situación que yo vivía en ese momento, motivos realmente superficiales, y en cambio ella estuvo ahí siempre, ofreciéndome la mejor de sus sonrisas, palabras y ánimos, lo cual dice mucho de ella, más cuando con el problema existente, no tenía necesidad de soportar a una persona que la trataba incorrectamente. Estuvo a la altura de las circunstancias todo el tiempo y, al menos, tuve la decencia de pedirle perdón por que personas como ella debieran existir más y, por desgracia no ocurre.
También recuerdo que en una ocasión, a cuento de una historia que ahora no viene al caso, le dije a una persona que la vida había que vivirla intensamente como si fuera el último día, ser ella misma y no dejarse llevar por otras personas que manejaran su vida al antojo de ellas, pero se mofó de esas palabras durante tiempo, por que esa persona estaba sana y se creía la dueña del mundo y no le ocurria nada malo. Bueno, las personas viven felices cuando tienen todo lo material que necesitan y quizás les sobre, pero no son capaces de darse cuenta de lo vacías que están por la falta de sentimientos.
Tan solo deseo que mi buena compañera se reponga rápidamente, poder ver su sonrisa como reflejo de la alegría por que todo ha salido bien, seguirme enseñando que la mayoría de las cosas son nimiendades con solo saber que está en su puesto de trabajo y en definitiva, empeñarme en transformar la felicidad para bien, ella ya ha demostrado hacerlo.
Cuidate mucho.......
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