Desde
hace años en muchos pueblos, cuando he querido saber la dirección
de una persona por algún motivo, ha sido en muchas ocasiones difícil
de encontrar ya que por el nombre oficial nadie lo conocía, pero si
preguntabas por su apodo “eureka”, al momento te decían donde
vivía.
La
imaginación es grandiosa, y la gente busca rápidamente un
sobrenombre a los que le rodean, bien por el físico, algún acto que
halla ocurrido o simplemente por alguna gracia que halla pasado. Ilustres personajes de nuestra historia tienen su propio apodo, y hasta en los colegios e institutos se aprenden.
Existen
apodos de todo tipo, me he encontrado algunos graciosos como “el
volaor” (y por tanto toda la familia es la del volaor), otros más
normales como puede ser “el guitarra”. Tambíen los hay que
parecen ofensivos como “el sieso”, o "la basurilla”, pero se
toman como un nombre normal, al menos para los ciudadanos del lugar,
si bien eso de ir preguntando por el sieso una persona que no es de
allí, pues como que a veces da algo de reparo.
Parece
que nos gusta cambiarle el nombre a lo oficial, y cada día se ve más
generalizado.
A
mi de pequeño me llamaban oso, pasé por "el cartero" y últimamente "el acosador". Desconozco si mi familia será "la del acosador", que es el último que tengo. En fin, habrá que
tomárselo a risa....
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