La montaña que me ha tocado subir en esta vida ha sido dura y nada fácil de superar. Supongo que siempre quise escalar rápidamente y encontrar una planicie donde descansar junto a seres queridos, amigos, compañeros y demás conocidos, pero ésta me se venía abajo constantemente, cual alud derriba todo lo que se cruza a su paso, pues las piedras donde agarrarme no eran firmes y se iban cayendo a cada minuto que pasaba.
A pesar de que escalé duramente por mi mismo, quería tener personas alrededor, pues siempre la vida es más llevadera pero, pocas veces encontré una verdadera mano que me sujetara fuertemente, y cuando la encontraba parecía fuerte y segura de si misma, la vida me regalaba momentos idílicos pero al final, resultaba ser débil y quebradiza cual manzana cae por su propio peso cuando se hace madura, y tan solo encontraba silencio a cada piedra que pisaba.
Supongo que no habré sido justo con los que me rodeaban pero, ¿habrá sido justa la vida conmigo?. Pretendí hacer siempre el bien, darme a los demás sin pretensiones, ni tan siquiera la popularidad he querido, (y ahora esa popularidad hasta el charco ha cruzado y no de la mejor manera) pero en mi ascenso hacia la cima he encontrado a algunas personas que eran como el sol, quemándome con sus rayos, otras han sido viento, capaz de hacerme caer una y otra vez con su ímpetu, y algunas otras han sido lluvia, capaces de aflojar mi paciencia y mis fuerzas para seguir escalando.
Otras manos, en forma de estrellas, me intentaban agarrar de buenas maneras, y no supe cogerlas adecuadamente, pues me empecinaba muchas veces en escalar solo, supongo que se quedaron a la expectativa para ver si podía seguir o no subiendo esa dura montaña que cada era más pronunciada.
Otras manos, en forma de estrellas, me intentaban agarrar de buenas maneras, y no supe cogerlas adecuadamente, pues me empecinaba muchas veces en escalar solo, supongo que se quedaron a la expectativa para ver si podía seguir o no subiendo esa dura montaña que cada era más pronunciada.
¿Y yo?, pues supongo que habré sido para todas un volcán en erupción que les debió rodear de tristeza y angustia para que terminaran siendo esa mano sin fuerzas por hacerme aguantar mis desatinos y mi mal forma de cogerle las suyas, que me ofrecían de la mejor manera, supongo.
Ahora sigo buscando un nuevo descanso que me haga sonreír, pues dicen que la alegría es el espejo del alma, la cual debe estar limpia antes de partir definitivamente de este mundo, mientras expío mis pecados por todo el mal que pueda haber hecho, pero cada vez con menos fuerzas, pues las cicatrices que tienen mis manos son difíciles de sanar y cada vez cuesta más agarrarme con tesón y firmeza, pero no pierdo la esperanza de que una nueva mano sea tan fuerte que me de el empujón final hacia la planicie que siempre estuve buscando, aunque tenga muy poca gente querida alrededor pero, al menos, poder descansar definitivamente.
Perdón a todos aquellas personas que en algún momento de mi escalada hice daño y que encuentren una mano fuerte y duradera que les haga llegar a la planicie rápidamente y sin tener que volver a escalar más....
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