Corazón, el primer día que te ví, un oceano de sensaciones experimenté, y poco a poco la estela de mis sentimientos se fue acercando lentamente a un velero de dulzura, bondad, comprensión y delicadeza infinitas.
Supiste de mis tempestades y mis tormentas y aún así deseaste zarpar, en un océano de turbulentas aguas cual sirena surca las aguas suavemente.
Y tu velero me ha dado tanta paz, que el mar de fondo desapareció, al amanecer veo el sol reflejo de tu alegría, al anochecer veo la luna reflejo de tu belleza, y las gotas de agua que surcan el cielo se transforman en besos que te trasladan las estrellas.
A mi dulce Chipionera....
No hay comentarios:
Publicar un comentario