A
través del espejo languidece una sombra,
con
la cabeza ida por culpa de sus desvarios,
con
los ojos lagrimosos por tanto llorar de amor,
con
el corazón herido por los sufrimientos,
con
las manos agrietadas de querer dar un mundo
con
el torso deformado por bailar al son de nadie y todos,
con
la espalda llena de latigazos por las traiciones,
con
los pies encallecidos de tanto correr a ninguna parte.
Esto es lo que queda de una tenue sombra,
que pretendió no pedir nada por querer darlo todo,
que una vez quiso ser feliz y le arrancaron la piel a tiras....
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