Por
fin ETA deja las armas, cuestión que me alegra enormemente y que
quizás, solo quizás, de un poco de paz y descanso a todas las
víctimas y familiares existentes desde que comenzó el conflicto, así como miles y miles de ciudadanos que lo vivieron desde muy cerca.
Y
lo dice una persona que lo vivió desde lejos, si bien algo más
cerca que muchos, pues por la parte que me toca, estuve a 300 metos de uno de los atentados cuando iba en dirección a ese lugar, tuve amigos de la
infancia a los que ETA asesinó, como el padre de los hermanos Saenz
de Inestrillas, o que sus padres se salvaron por los pelos por
cuestión de minutos, como el caso de Juan Hernández, o mi padre que
tuvo un enfrentamiento armado en una ocasión, o mi propia familia
incluido yo al tener que desalojar el edificio en más de una ocasión
por amenaza de bomba.
He
podido leer que se discrepa sobre si son 829 u 858 víctimas, pero
pienso que son muchísimas más, ya que las victimas morales
seguramente que son incontables por el simple hecho de estar viviendo
durante años en una espiral de incertidumbre en gran cantidad de
poblaciones.
Una
sinrazón sumamente agobiante que por fin ha acabado...
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