Melancólicas y tristes como el otoño,
gélidas e insensibles como el invierno,
dulces y embriagadoras como la primavera,
tórridas y calurosas como el verano...
Son las relaciones que
tienes a lo largo de la vida con multitud de personas, nunca sabes
con quien estarás frente a frente en cada momento. Mágicas sorpresas y fascinantes exclamaciones que vivir, tumultuosas
traiciones e ingratitud inesperadas pueden llegar, y para todas las
estaciones, lo importante, es “ser uno mismo”, sin depender
de nadie, sin dejarte llevar por otros.
Los defectos se asumen y
se intentan corregir, las virtudes se deben acrecentar día a día.
La suerte de tener buenas personas junto a uno no llega sola, hay que
buscarla y mantenerla, y para aquellas personas que no
quieran que estés a su lado por el interés que sea, dejalas tranquilas,
que vivan su vida y que el destino les depare lo que hallan
cosechado, bueno y malo. Las que no quiero que estén a mi lado, no son merecedoras de castigarles con mis defectos, ni agasajarles con mis virtudes.
Que una estación dure
mucho más que otra solo depende “de ti”....
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