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lunes, 26 de diciembre de 2011

Los hijos de....(2)

Habiendo pasado una semana, más larga que corta, este hombre, que suele tomar café en el mismo lugar, un restaurante pequeño aunque acogedor por el que pasan multitud de peculiares personas, la acongojada señora de otro momento vuelve a aparecer, sola, desmaquillada, con una pesadumbre aparente que no parecía dejarle saborear los momentos de la vida y que, al igual que en la otra ocasión, vuelve a sentarse cerca del hombre una vez coge el café solicitado a la camarera.

“Hola”, dice la mujer que al hombre se le antojaba un rompehielo.

“Buenas, que tal”, responde amablemente el hombre, quien sigue con sus pensamientos y revisando cierto papeleo que tenía entre manos, al tiempo que recuerda las palabras de la apenada mujer de unos días atrás.

De repente la señora se excusa al decir “Lo del otro día no iba por usted, solo me encontraba mal.”

El hombre que no esperaba dicho comentario, responde sin darle importancia al asunto pasado “No se preocupe, me figuraba que no sería por mi”, para más adelante comentar “espero que le vaya todo mejor”

“¿Tiene usted hijos?”, la señora parecía necesitada de hablar con alguien, dando la sensación que querer olvidarse del mundo y sus preocupaciones por unos momentos por lo que el hombre, sin mucho prejuicio le responde “Si, tengo dos hijas”, acordándose de que dicha pregunta ya se la había echo en la anterior ocasión que se vieron.

“¿Y son muy mayores?” prosigue la señora.

“Pues son mayorcitas, ya casi viven su vida ” comenta el hombre, que ya había dejado los papeles que estaba revisando para poder prestar algo más de atención a una señora sedienta de conversación.

“Supongo que le quieren mucho” afirmaba la señora convencida de que así sería.

“Pues supongo que si, nos llevamos bien” acierta a responder el hombre.

“Me parece bonito, yo quiero que los míos siempre me quieran también” balbuceaba la señora.

“Seguro que si” animaba el hombre.

“No lo sé, el padre los está poniendo en mi contra y tengo pelea con ellos todos los días.” se le notaba la tristeza en el rostro.
 …. continuará

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